boya para nadar

La boya para nadar debe ser tu fiel compañera en aguas abiertas

12 minutos

La boya para nadar era, hasta hace poco, un accesorio que utilizaban solo unos cuantos, generalmente buceadores, pero, ahora, lo extraño es ver a alguien nadando en aguas abiertas sin uno de esos cacharros flotando a su alrededor. Así que, no querrás ser justo tú el rarito al que todos señalan por estar chapoteando en el mar sin una boya, ¿verdad?

En su origen, las boyas para nadar estaban concebidas únicamente como balizas o puntos de señalización e indicaban que cerca de ellas había alguien nadando o buceando y que, por lo tanto, había que llevar cuidado al navegar. De paso, también podían servir como salvavidas, de manera que, en caso de emergencia, uno pudiera aferrarse a ella y flotar hasta que alguien acudiera en su auxilio.

Inicialmente no era obligatorio su uso, pero, de unos años a esta parte, sí que han empezado a exigirse, si no por ley, sí al menos como recomendación para nadar en aguas abiertas, lo que ha contribuido a generalizar su uso.

No obstante, su popularización se debe, sin ninguna duda, a la gran evolución que han tenido en la última década. Han pasado de ser poco más que un flotador que te atabas a la cintura con una cuerda (más de uno recurrimos a ese apaño casero allá por los años ochenta) a convertirse en boyas para nadar totalmente estancas que permiten llevar en su interior ropa o toallas, dinero, llaves, teléfono móvil (que incluso se puede manejar desde el exterior), depósitos para bebida de los cuales se puede beber a través de un tubito prácticamente en marcha…

Como es lógico, han bajado mucho de precio y se encuentran con facilidad en infinidad de tiendas de deporte que ni siquiera están especializadas en deportes acuáticos, por lo que, lo siento, pero ya no tienes ninguna excusa para plantearte salir a aguas abiertas sin una boya para nadar.

¿Por qué la boya para nadar debe ser tu mejor compañera en aguas abiertas?

Como es algo que exigen de manera regulada en algunos sitios, mejor llevarla y así no tienes que andar preocupándote por si incumples alguna ley de la zona en la que vas a nadar.

Es una medida de seguridad tremendamente eficaz por los dos motivos que he comentado antes: por un lado, quien vaya por la superficie, al verla, irá con cuidado y evitará acercarse para no pasarte por encima y, por otro, si te da un calambre, te quedas sin fuerzas, te pica una medusa o, simplemente, quieres reposar un poco, te puedes agarrar a ella y descansar un ratillo.

La boya para nadar no equivale a un salvavidas, pero sí que te puede hacer un buen apaño y permitirte salir de un apuro. Y, respecto a lo de que te pasen por encima, te puede parecer una exageración, pero es algo que puede pasar. Si no me crees, te puedo enseñar la cicatriz que tengo en el hombro derecho que me hizo un patinete al pasarme por encima con las paletas cuando estaba buceando en la Isla de Tabarca, una isla muy chula de la costa alicantina.

boya para nadar

Si la boya para nadar tiene bolsa estanca en su interior, te permite llevar las llaves de casa, del coche o de la moto, la toalla, el teléfono móvil, algo de comida para cuando termines o incluso líquido para beber mientras nadas. Se acabó el preocuparte por dónde dejar esas cosas mientras entrenas, el pensar en si seguirán donde las dejaste cuando llegues de nuevo a la orilla…

Y lo mejor de todo es que, en la actualidad, puedes encontrar modelos más que decentes que ofrecen muchas de estas cosas que te he ido comentando por poco más de diez o quince euros.

Por cierto, hablando de dinerillo, una recomendación personal: no pierdas el norte, no te vayas a lo más de lo más si no vas a utilizar lo que ofrece. Por ejemplo, si no vas a usar el teléfono móvil mientras nadas, no necesitas que tenga un bolsillo estanco y transparente específico que permite las pulsaciones sobre la pantalla y que encarece el precio de la boya para nadar. Ahora bien, tampoco racanees. Piensa que es un elemento que te puede salvar la vida en más de una ocasión y que, independientemente de esto, a poco que lo cuides, te durará mucho tiempo.

¿En qué debes fijarte a la hora de elegir una boya para nadar?

Lo primero que debes mirar, y asumo que lo tienes claro, es que esté homologada y que cumpla con los requisitos mínimos de seguridad, algo que suele venir avalado por los sellos y certificaciones impresos en la propia boya o en su envoltorio.

Analiza bien la forma en la que se sujeta y, a poder ser, pruébala, si no nadando, que posiblemente sea difícil, sí en la tienda, atándotela en la cintura para asegurarte de que la sientes cómoda, que no te genera rozaduras, etc. Asegúrate también de que tenga suficiente cuerda para que quede alejada de ti y no vayas dándole con los pies. Ante la duda, mejor que haya cuerda de más que de menos, porque lo primero tiene solución, pero lo segundo, no.

Para gustos, los colores, pero, en el caso de las boyas para nadar, colores chillones, te gusten o no. Y, en cuanto al tamaño, que sea suficiente como para que se vea a una distancia de unos cincuenta metros con algo de oleaje y para que, en caso de tener una emergencia, pueda servirte como ayuda a la flotabilidad.

Decide si prefieres que sea una simple baliza o si vas a querer guardar cosas en su interior. En el segundo caso, piensa en cuantos cachivaches vas a querer introducir y elige en consecuencia. No elijas «la más grande por si acaso», porque la vas a tener que arrastrar en el agua y verás que retiene mucho. Piensa que, seguramente, serán unas llaves, una toalla pequeña y, si acaso, el teléfono móvil.

Ojo al sistema de cierre: exígele que ofrezca una estanqueidad total. Y, en esto, lo más eficaz y eficiente (y, más barato de producir, por cierto) es el clásico sistema que permite doblar tres veces el borde y terminar de cerrarlo mediante un clip. Con eso ya no entra ni gota de agua y no hace falta complicarse más la vida. Que no te cuenten milongas.

Y, fin, ya solo te quedaría pagarla y decidir cuál es el día en el que te vas a la playa a estrenar tu flamante boya para nadar que, seguramente, acabará convirtiéndose en tu mejor compañera para las aguas abiertas, ya verás.

Especialista en análisis de material deportivo

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