
Los entrenos de natación en el mar son muy importantes para los triatletas ya que el 99% de las pruebas se desarrollan en aguas abiertas. Debido a que la mayoría de pruebas se realizan en el mar y la mayoría de entrenamientos del año en piscina, es necesario hacer una transición o preparación previa a la competición. El problema es que no solo cambia el medio sino también el estilo de entrenar por ello hay muchas personas que entrenan por su cuenta en la piscina y cuando llegan a la playa no saben qué hacer. En el artículo de hoy te explico por qué el mar no es como la piscina y cuales son los ejercicios más comunes que puedes practicar.
El entreno en el mar es diferente al de la piscina
Las olas, las mareas o corrientes, la temperatura, el neopreno, la imposibilidad de hacer virajes y hasta la diferencia de densidad del agua hacen que el nado de piscina y el de mar sean dos disciplinas bastante diferentes a pesar de consistir en lo mismo.
A nivel técnico esto es notable ya que puede haber diferencias en el modo de dar las brazadas y en su frecuencia lo cual es importante de trabajar a modo de transición si no queremos llevarnos sustos en los tiempos.

Entrenando ritmo de competición en el mar
En la piscina gracias a la distancia estandarizada por las paredes del vaso podemos realizar cientos de ejercicios como pies, estilos, remadas, trabajo con tabla, pull u otros materiales. En el mar es preferible trabajar con series largas y principalmente estilo crol.
Además es muy importante adaptarnos al ritmo de competición que esperamos mantener cuando lleguen los triatlones e incluso trabajar la táctica de nado la cual puede ser de alta intensidad al inicio del triatlón para coger una buena posición antes del giro de la primera boya y luego de ritmo medio para poder aguantar el resto de la prueba.
Entrenando la trayectoria de nado en aguas abiertas
Otro de los aspectos más diferenciables entre piscina y mar es el de la orientación, cosa que en piscina no es necesario ya que mirando al fondo podemos nadar en una línea perfectamente recta y si no es el caso las corcheras, la pared o los nadadores del resto de la calle nos corregirán. En el mar no tenemos esas referencias por ello con cierta frecuencia debemos alzar la vista al frente y ver hacia donde vamos.
El nado de aguas abiertas con vista al frente cada cierto número de brazadas debe entrenarse para adaptar el cuello a este gesto y también las respiraciones y la frecuencia de las brazadas.
Cuidado con el mal hábito de nadar en grupo y confiar en que el compañero o compañeros que sigo van a ir en línea recta porque en vez de llegar a la boya podemos acabar todos en un espigón.
Entrenando las entradas y salidas del agua
Este es otro aspecto característico de las aguas abiertas y es que comenzamos la mayoría de pruebas en la arena y luego hay que salir otra vez del agua para coger la bici. Las entradas y las salidas deben entrenarse.
Lo correcto es correr con rodillas altas hasta que el agua llegue por encima de las rótulas, luego hacer algunos saltos de delfín hasta que el agua llegue a la cadera y ya empezar a nadar. Al salir lo mismo pero en orden inverso.

Entrenando la primera transición
La primera transición no es pasar de nadar a bici sino pasar de nadar a correr. En algunos triatlones puede haber hasta medio kilómetro entre el mar y la zona de bicis así que tienes que adaptarte al cambio de ir a altas pulsaciones en la posición horizontal de nado y de repente ponerte de pie y correr.
Este cambio vascular tan brusco para nuestros órganos internos es fuente de mareos y problemas si no se entrena.



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