reloj para hacer deporte

Si quieres un reloj para hacer deporte, te ayudo a elegir el mejor

18 minutos

Es difícil ver a alguien entrenando o compitiendo sin su reloj para hacer deporte en la muñeca. Y, si diese la casualidad de que lo vieras, fíjate un poco mejor, porque seguro que lleva encima algún otro dispositivo electrónico que cumple una función similar: ciclocomputador, pulsómetro o, en su defecto, el cuasi omnipresente teléfono móvil que parece llamado a sustituir a la mayoría de nuestros cachivaches electrónicos.

El término «reloj para hacer deporte» es extremadamente amplio e incluso algo ambiguo, porque abarca, desde los simples y sencillos cronógrafos y cronómetros de antaño, hasta los actuales pulsómetros con GPS, brújula, barómetro, termómetro, pulsioxímetro, mapas, música, pagos sin contacto, conectividad inalámbrica… ¡Algunos son auténticos ordenadores de muñeca!

¿Qué tipo de reloj para hacer deporte debes elegir?

Lo primero que debes hacer es determinar claramente qué quieres o necesitas y cómo lo vas a usar y, en función de eso, empezar el proceso de búsqueda. Si solo lo vas a usar para ciclismo, lo tengo claro, céntrate en ciclocomputadores. Y, si es solo para natación, salvo que tengas algún requisito muy específico de un artilugio en concreto, mi recomendación es que vayas directamente a buscar entre los relojes multideporte, la misma recomendación que te hago si estás pensando solo en la carrera a pie.

En resumen, y para no liarte: salvo que quieras algo muy sencillito solo con cronómetro o, como mucho, con pulso, céntrate en los relojes multideporte y, si consideras que necesitas un poco más para la bicicleta, añades al kit también un ciclocomputador.

También conviene que te marques un presupuesto objetivo, no como algo fijo e inamovible, sino como referencia, porque el rango de precios en el que se mueven estos cacharros va desde apenas diez euros hasta los más de mil euros de algunos de los tope de gama con materiales premium.

Pero, cuidado, no caigas en el error de marcarte ese presupuesto y ponerte a buscar a ver qué puedes comprar, porque, como cambian mucho de precio por la velocidad a la que evolucionan, te puedes encontrar comparando dentro de un mismo rango dispositivos que no tienen nada que ver entre sí, que están anticuados, que no satisfacen tus requisitos…

Así que, mi recomendación para el proceso de búsqueda sería la siguiente:

  1. Identifica qué necesitas que tenga tu reloj para hacer deporte. Diferencia claramente lo que consideras imprescindible, lo que te gustaría que tuviera y lo que no necesitas pero, que si lo tiene, genial.
  2. Haz una primera prospección general del mercado para hacerte una idea de por dónde van los tiros en lo que al presupuesto se refiere.
  3. Ponte manos a la obra con la búsqueda, teniendo en cuenta tus requisitos y el presupuesto que te has fijado, pero hazlo con la mente abierta, no buscando quedarte con un único modelo, sino pensando en dejar dos o tres candidatos.
  4. Busca la mejor oferta, ya a saco, entre las dos o tres opciones que hayas seleccionado en el paso anterior y elige el que consideres más bonito/barato o, en su defecto, el que más te satisfaga a nivel personal, porque eso, como se suele decir, no tiene precio.

Sí, lo sé, no he descubierto la pólvora, porque, en el fondo, es un proceso de búsqueda más o menos estándar que la mayoría aplicamos cuando queremos comprar un coche, una lavadora o cualquier otro objeto caro, pero he creído oportuno dejarlo por escrito porque muchas veces veo a la gente muy perdida a la hora de buscar un reloj para hacer deporte. Se suelen dar tumbos sin rumbo y cuesta decidir, porque, por ejemplo,si miras únicamente el precio podrías quedarte dudando indefinidamente, pensando en las miles de funcionalidades que ofrecen estos dispositivos…

«Vale, Rodrigo, todo claro hasta aquí a nivel procedimental pero, ¿en qué debo fijarme para realizar esa búsqueda o selección?» Tranquilo, eso lo veremos en el siguiente punto así que, sigue leyendo.

reloj para hacer deporte tipos

Aspectos que debes tener en cuenta para elegir un reloj para hacer deporte

Si solo necesitas el cronómetro (algo con lo que muchos hemos entrenado tan a gusto durante muchos años), la búsqueda es rápida: casi todos los relojes digitales tienen cronómetro incluido con lo que lo único que tienes que mirar es si tiene la opción de tomar parciales (si los necesitas) y asegurarte de que es mínimamente sumergible para que no se te ahogue en la ducha o la piscina. Además, será bien barato, la pila te durará años… la verdad es que todo son ventajas mirado así.

Si necesitas más cosas, no te obsesiones con intentar tener cuantas más mejor, porque, aunque los tope de gama ofrecen listas infinitas de funcionalidades, si no sabes utilizarlas, te valen de poco. Y, además, aunque las ofrezcan, la clave es si las tienen lo suficientemente desarrolladas como para que sean fiables y útiles.

Relacionado con esto, ten siempre muy en cuenta las limitaciones tecnológicas y los márgenes de error que no hay forma de evitar. Por ejemplo, el pulso en la muñeca no es una medición sino una estimación y, por más que uno se empeñe, siempre tendrá un margen de error inherente a la propia tecnología y un margen de incertidumbre por la dependencia del color de la piel, vello, colocación del reloj, etc. Esto mismo lo puedes aplicar a los barómetros, posicionamiento mediante GPS, ritmos instantáneos… Jamás de los jamases vas a tener una certeza absoluta de que la medida que obtienes es 100 % precisa, exacta y fiable y, si algún reloj te lo promete, te está mintiendo.

Recela y desconfía de las opiniones categóricas tipo «la marca XXX es mejor que la YYY» y tampoco hagas mucho caso cuando se centren en un modelo concreto, porque ¿para quién y para qué es mejor? Cada uno buscamos unas cosas, hay quien quiere tener mil opciones aunque no sean 100 % precisas, otros prefieren algo que haga poco, pero que lo haga bien.

La verdad es que, ahora mismo, casi cualquier reloj para hacer deporte de gama media cumple más que de sobra con los requisitos básicos que podríamos necesitar la mayoría, así que la elección final acaba siendo puramente personal e intransferible en función de lo que tú necesites… y de tu presupuesto.

Dicho esto, hacemos un repaso rápido a los puntos que creo que debes considerar:

  • Pulso: Todos lo miden ya suficientemente bien, así que no lo considero un factor determinante. Si quieres precisión, necesitas una banda elástica para el pecho o el antebrazo.
  • Posicionamiento: Ídem, más o menos todos te van a dar mediciones buenas (con sus márgenes de error, que no siempre son por ellos, sino por los sistemas que explotan la información). Salvo que necesites precisión extra, debería valerte con la mayoría de los gama media.
  • Mapas: Casi todos permiten cargar rutas y seguirlas con rastros de migas de pan y eso nos vale a la mayoría. Los mapas hacen que suba bastante de precio, más aún si son de los que permiten navegar, pero, en poco tiempo, meses o quizá uno o dos años, se convertirá en un estándar. Si haces montaña, te puede venir bien, si no, seguramente te  apañes con las modalidades que traen ya por defecto la mayoría.
  • Barómetro: Si quieres precisión en las medidas de altitud, es imprescindible. Cada vez son más los que lo llevan ya incorporado, así que se está convirtiendo casi en un estándar.
  • Batería: Estamos justo en ese punto en el que, para deporte, casi todos son capaces de cubrir al menos una salida. Así que, si bien es importante, no te obsesiones por encontrarte un caso esporádico en el que no te cubra las horas que haces. Ya todos pasan de las diez horas que, salvo triatlón de larga distancia o ultras, debería ser más que suficiente. Además, con los modos de energía extendidos, ya pasan del día entero. Si alguna vez lo necesitas, pones ese modo, que te mida cada cinco o diez segundos y punto.
  • Conectividad: Es determinante que conecte con el resto de tu ecosistema. Ojo, si necesitas Ant+, porque algunas marcas no lo tienen, igual que no tienen la opción de conectarse a más de un dispositivo del mismo tipo. Bluetooth es lo imprescindible y por donde van la mayoría y el wifi, poco a poco, va cobrando protagonismo en los de alta gama.
  • Sincronización con el teléfono: Hace poco más de un año, te habría dicho que lo veo accesorio, pero, después de probarlo, creo que ayuda muchísimo. Y no lo digo por lo de poder ver ahí las notificaciones, algo que desactivo durante el deporte casi siempre, sino porque, si se habla fácilmente con el teléfono, probablemente tenga un sólido mecanismo de sincronización de la información.
  • Pantalla: Más grande no tiene por qué querer decir mejor. Lo importante es que se vea bien y que no se raye con facilidad.
  • Dimensiones y peso: Para gustos, los colores, pero, en general, al tener el pulso integrado, mejor que no sea muy grande y que no pese mucho.
  • Plataforma o app para la gestión: Cada marca tiene una filosofía, pero parece que se tiende a delegar la configuración y análisis a las apps, sean en teléfono u ordenador. Poco a poco, van avanzando, así que ahora mismo, salvo casos concretos, no me sería determinante optar por una o por otra. Casi todas cumplen más o menos bien. Además, como se puede exportar la parte de análisis de datos, que es la que suele estar más floja, ya no hay problemas, te lo llevas a donde quieras.
  • Música: Mola que lo tenga, sí, pero se come la batería. Para mí, no merece la pena.
  • Pagos sin contacto: Una pasada cuando lo tienes, pero no es determinante. Ahora bien, está opción es cierto que suma puntos.
  • Saturación de oxígeno, electrocardiograma…: Toda esa tecnología está aún un poco en pañales. Si tienes dinero y la quieres tener, genial, pero si no la sabes usar o andas justito de presupuesto, la descartaría, prefiero pagar por otras cosas.
  • Métricas específicas de carrera a pie: Muchos ya empiezan a integrarlas, directamente o con sensores adicionales, y la verdad es que van de cine. Como lo del punto anterior, si lo sabes usar, genial, si no, de momento puedes seguir sin ello. Mi recomendación, de momento, es la de delegarlo en un dispositivo externo específico, porque los que lo llevan integrado aún están en proceso de desarrollo.
  • Seguimiento de la actividad diaria: Casi todos lo traen ya por defecto con mayor o menor profundidad y permiten una explotación básica. No lo veo determinante, lo que traiga, bienvenido es.

Todavía podría ponerte algún punto más, pero creo que con esta lista ya tienes más que suficiente para poder realizar la búsqueda y elección de un buen reloj para correr.

Especialista en análisis de material deportivo

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