
Elegir bien las zapatillas de bici para triatlón es básico porque de ellas va a depender, no solo tu comodidad, sino también una buena parte de tu rendimiento. Son tu nexo de unión con la bicicleta, las encargadas de transmitir a los pedales la fuerza que ejerces en cada una de tus pedaladas.
Es también una elección que debes hacer con esmero y dedicación porque las zapatillas de bici para triatlón no suelen ser precisamente baratas y, además, normalmente te duran mucho tiempo con lo que, si no las escoges bien, vas a tener que comértelas con patatas durante una buena temporada (o revenderlas, tirarlas a la basura…).
Además, el margen de error del que dispones es mucho menor que en el caso de las zapatillas de running para triatlón porque las zapatillas de bici para triatlón tienen una menor adaptabilidad con lo que aspectos como el de la talla se vuelven aún más cruciales.
No obstante, tranquilo, no te asustes porque tampoco es tan complicado y, teniendo en cuenta cuatro cosillas básicas, seguro que eres capaz de lanzarte a la búsqueda y captura de unas zapatillas de bici para triatlón que te van a ir de fábula y con las que vas a disfrutar muchísimo.
Aspectos clave que debes tener en cuenta para elegir bien las zapatillas de bici para triatlón
Lo primero que debes tener claro es si las vas a usar en carretera o en montaña y, si solo practicas una de las dos modalidades, la elección es sencilla y directa pero, ¿qué haces si practicas ambas? Pues comprarte dos zapatillas, no te queda otra. Y, si en algún momento te tienta pensar que “con las de montaña me apaño para las dos cosas” (al revés sería imposible), no tienes más que probar a pedalear sobre una bicicleta de carretera o triatlón con ambos tipos de zapatillas. Tú mismo verás la grandísima diferencia que hay: las zapatillas de carretera son mucho más rígidas que las de montaña pero tienen una mayor transferencia de fuerza. Las de montaña están concebidas para que puedas caminar casi como si fueran unas zapatillas normales.

¿Con qué pedales las vas a usar? Actualmente, esta pregunta es menos crítica que antes porque, hoy en día, prácticamente todas las zapatillas de bici para triatlón son compatibles con cualquier juego de calas y pedales pero, hasta no hace mucho, sí que podía llegar a ser limitante. De todas formas, no está de más que lo tengas en cuenta, no vaya a ser que, después de comprarlas, te des cuenta de que tienes que ponerte a hacer bricolaje casero o a añadir accesorios para poder engancharlas a los pedales.
¿Para entrenar, competir o para ambas cosas? Lo ideal es tener dos pares pero, si solo vas a tener unas, te recomiendo que le des más importancia a la parte competitiva. Digo esto porque, aunque el tiempo que pasas compitiendo es menor que el que dedicas al entrenamiento (o eso espero), si las zapatillas que vas a usar no son fáciles de calzar o de ajustar, pues entonces mal negocio. Si solo las vas a usar para larga distancia, esto lo puedes obviar un poco porque, en ese tipo de triatlones, no es tan crítico el hecho de que tengas que dedicarle cinco o diez segundos más a calzar las zapatillas.
¡¡¡Mucho ojo a la talla!!! Sí, con triple exclamación porque es uno de los errores más comunes. Pruébate las zapatillas bien, con el tipo de calcetines que vas a utilizar, ajusta y desajusta tantas veces necesites hasta que te sientas cómodo… Elige la que más te convenza sin atender al número que indica la talla porque posiblemente no tenga nada que ver con la talla de zapatillas de correr que usas habitualmente (lo normal es que sea más grande). Es importante que te sujeten bien el pie pero ha de sobrar cierto espacio, sobre todo delante porque, con el tiempo, el pie tiende a hincharse un poco y también es necesario que no te lo estruje porque, si no, se te quedará adormecido con el paso de las horas. Así que presta también mucha atención a cómo es la horma que, si te fijas bien, tiende a ser algo más estrecha y alargada que en las zapatillas de correr (algo con lo que no comulgo, todo sea dicho).
Como lo más probable es que utilices unas para competir y otras para entrenar, plantéate muy seriamente lo de tener dos pares. El principal argumento que pongo siempre para justificar esto es el de que en competición seguramente vas sin calcetines con lo que, la diferencia de talla que puedes necesitar en pleno invierno, con un calcetín gordo y en un triatlón corto, a pie desnudo, puede llegar a ser de una talla o más con lo que, ¿cómo haces para ir a gusto en las dos situaciones? Es prácticamente imposible así que, si no es de inicio, sí que deberías intentar tener dos pares de zapatillas de bici para triatlón.
De hecho, así solucionas de un plumazo un montón de posibles problemas con los que te encontrarías si solo tuvieras un par. Por ejemplo, en las de entrenamiento conviene dar especial importancia a la transpirabilidad y frescura (pero sin pasarte, que luego llegan los fríos del invierno y se te congelan los pies incluso con unos buenos botines) o el sistema de ajuste para que sea más robusto. Por otro lado, en las de competición priman aspectos como la aerodinámica, la ligereza, etc.
Por último, no porque sea menos importante sino porque doy por hecho que lo vas a tener en cuenta: que te sientas cómodo con ellas puestas. Te puede sonar a perogrullada pero unas zapatillas de bici para triatlón jamás podrás considerarlas como buenas sino te sientes totalmente a gusto con ellas y no serías el primero al que veo que, por comprarse las más molonas o las que calza no sé quién, las pasa canutas porque no le terminan de irle bien, no se le ajustan adecuadamente, le presionan más de la cuenta en los dedos…



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